martes, 25 de diciembre de 2007

Ying+Yang


"Se viene la tormenta...", me dije, mientras me apuraba a desmontar la cámara del trípode. Caminando hacia el estacionamiento, me acerqué unos metros a la baranda de la rambla y de repente lo vi claramente: las nubes densas de la tormenta contra el cielo prístino del atardecer, las luces del alumbrado público versus la oscuridad del dique, el sempiterno diálogo entre luz y oscuridad... el ying y el yang.

Monté tan rápido como pude el trípode y la cámara, tomé un par de lecturas con el fotómetro, y comencé a disparar en secuencia. La escena completa duró solo un par de minutos, al cabo de los cuales el cielo se oscureció de nubes y comenzó la tormenta.

Algunos me han dicho que las luces a la derecha distraen, o que sería mejor recortar la parte baja de la foto a un formato más panorámico, pero yo creo que se equivocan. La baranda de la rambla iluminada dirige la mirada hacia el fondo y luego a la izquierda, a través de las luces de los restaurantes, internándose en la oscuridad. Y la inclusión de los postes de alumbrado, en mi opinión, refuerza la composición, ya que atrae recurrentemente la vista hacia la derecha, recreando el diálogo entre luces y sombras. La distancia y la perspectiva, para mí, contribuyen a crear una atmósfera casi atemporal.