sábado, 24 de marzo de 2007

Compañeros de Juego


A veces, la misma consideración y amabilidad que, en circunstancias normales, te permitirían tomar una fotografía sin obstáculos, también pueden arruinarte la gran oportunidad de hacer la toma deseada. Tal es el caso de este niño y su amiguito circunstancial, un pingüino muy juguetón, quienes no se cansaban de jugar con el objeto que sostenía en su mano la criatura. El pingüino parecía un perrito, siguiendo los movimientos del nene por todas partes, todo bajo la atenta mirada de la madre del niño.

En cuanto apunté la cámara en esa dirección, la mujer se percató de mi presencia, pero malinterpretó mis intensiones, pidiéndole a su hijo que se hiciera a un lado para que yo pudiera tomarle una foto al pingüino. "Tranquila, señora, no hay problema", le dije yo, mientras disparaba mi cámara sin parar. Claro que no había problema. Menos mal que el pibe, ensimismado con el pingüinito, no prestó atención a su madre...

Recuerdo que tomé esta foto en L'Oceanographic de Valencia, España, durante la primer visita que le hice a mi hermano, allá por octubre de 2003. Fuimos juntos a pasear por ese enorme parque marino, el más grande de Europa, según los valencianos. En los niveles inferiores, donde se encuentran los acuarios, las condiciones de luz suelen ser bastante pobres. Tuve que recurrir a la maravillosa Fuji Superia 800, forzándola a 1600. El resultado superó mis expectativas ampliamente.

Aunque este parque marino lo exhiba como especie representativa del ecosistema antártico, el más pequeño de nuestros protagonistas, el Pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti), es natural de las corrientes marinas del mismo nombre, que bañan las costas del Pacífico al sur de América del Sur, desde el centro de Perú hasta el centro de Chile. Su apariencia y tamaño es muy similar al Pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus), del que se lo puede distinguir a simple vista por tener una sola franja negra (el de Magallanes tiene dos) en la parte superior del pecho, debajo de la garganta.

Con una población estimada de 10.000 ejemplares y una distribución de colonias de reproducción sumamente localizada, actualmente se lo considera en peligro de extinción. Su principal amenaza son las actividades humanas y las fluctuaciones causadas por El Niño y La Niña que afectan la temperatura del agua en las Corrientes de Humboldt. Según la temperatura varía, las sardinas nadan a mayor profundidad donde muchas de las especies que se alimentan de ellas, incluyendo este pingüino, no las pueden alcanzar. Cuando esto sucede, miles de pingüinos mueren de hambre.

El Niño es un fenómeno natural cuyo efecto anteriormente no ha sido una amenaza para la especie. Sin embargo, los Pingüinos no pueden sostener la combinación de impactos naturales y humanos. Este pingüino no solo es continuamente perseguido por sus cualidades gastronómicas (dicen que es ingrediente de deliciosos guisos), sino que también es víctima de la estupidez humana. En Perú, donde el guano con el que construyen sus nidos es considerado un recurso natural muy valioso, las principales colonias de reproducción ubicadas en las islas y puntas guaneras cuentan con cierto nivel de protección, con muros y guardias armados que los resguardan de los depredadores naturales y domésticos. Sin embargo, se sabe que son cotidianamente hostigados por los mismos trabajadores de la empresa estatal de extracción de guano, quienes en sus ratos libres les arrojan piedras o los persiguen hasta sus cuevas con intención de atraparlos.

2 comentarios:

Patricio Murphy dijo...

Me gusta mucho esta, Max. Y es gracioso, hace poco me pasó exactamente lo mismo sacando fotos en el cenotafio de Plaza San Martín, y por suerte también conseguí un par :-)

Max dijo...

Tal vez suene raro, viniendo de un aficionado a la fotografía como yo, pero me hubiese gustado tener a mano una cámara de video. Vos vieras como se movía ese pingüinito siguiéndolo al pibe por todas partes!