sábado, 22 de diciembre de 2007

Plaza de Toros


Me gusta leer a Hemingway, pero nunca compartí su fascinación casi mística por las corridas de toros y otras crueldades taurinas como los Sanfermines. Los valencianos suelen citar, no sin un dejo de orgullo, que su ciudad fue el sitio elegido por Papa para comenzar a escribir, hacia 1925, la que probablemente sea su primera novela de peso, Fiesta. A esta siguió Muerte por la tarde, donde describe con lujo de detalles, desde los ojos de un profano obsesionado con la muerte, lo sublime y lo trágico del mundo de los toros.

Precisamente en esta Plaza de Toros de Valencia, la de la foto, es donde se desarrolla la mayor parte de las situaciones relatadas por Hemingway. La atmósfera descripta por él no es la misma, no obstante, ya que las corridas de toros eran de día. Yo, en cambio, preferí tomar esta imagen nocturna: su tonalidad ocre y el vacio de las calles le dan a la escena un aire más melancólico y sombrío.

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